viernes, 30 de diciembre de 2022

Erase la primera, y última, reflexión del 2022.

Dos mil veintidos. Vaya año, ¿verdad? Y pensabamos que con el dos mil veinte y parte del veintiuno habíamos tenido bastante. Pues no, amigos. Siempre puede haber mas: Las todavía secuelas de la puñetera pandemia, el volcán de la Palma, la guerra de Ucrania, la inflacion, el aumento del paro y la precariedad laboral...

Sin duda, ha sido un año. Un año en el que he llorado hasta quedarme sin lágrimas. Uno en el que he pasado mil y una noches en vela o semanas enteras sin conocer la palabra "descanso". El año en el que he conocido realmente el significado de querer hasta doler y lo que sucede cuando esto se acaba y la vida que conocías ya no se sostiene por ningún lado. Un año en el cual he sufrido la mayor decepción a nivel laboral de mi vida, incluso cuestionandome si de verdad estaba hecho para lo que tanto tiempo y esfuerzo habia dedicado. Sin duda, las desgracias no han venido solas para mi.

Pero, ¿sabeis qué? Este año tambien he reido sin poder parar. He saltado hasta que mis pies no han podido mas.  He cantado hasta perder la voz. He bailado y bebido hasta ver la luz del Sol. He experimentado y sentido decenas de cosas desconocidas para mi. He conocido a muchísima gente nueva y maravillosa, y, a la vez, siento que conozco mucho mejor a todos los que ya estaban conmigo. Resumiendo, diría que he aprendido a querer vivir y disfrutar la vida al máximo. Y, por el momento, lo estoy consiguiendo. 

Literalmente, me ha cambiado. No soy ni la mitad de la persona que empezó este maldito pero, a la vez, tan sorprendente, año. Quiero quedarme con que, a pesar de todo lo malo sucedido, he madurado y crecido como persona. Y sin ninguna duda, puedo afirmar que este año quedará grabado en mi memoria como uno de los mayores puntos de inflexión en mi vida. El año en el que descubrí que, por muy abajo que estés, por mucho que pienses que has tocado fondo y ya no queda ninguna esperanza para ti, no todo está perdido.

Y, sinceramente, no se qué me deparará el dos mil veintitres. Lo que si se, y estoy seguro de ello, es que voy a por él, sin que nada ni nadie me detenga. Y quiero dar las gracias. Gracias a todas las personas que, a dia de hoy, están en mi vida y forman parte de mi dia a dia, en mayor o menor medida, dando sentido a esto que llamamos vivir. Pero tambien agradecer a todas las que en algún momento estuvieron y a todas las que están por venir.

Por último, solo espero que, a ti. Si. Tú, persona desconocida que está leyendo esto, tambien comiences tu nuevo año, como mínimo, con las mismas ganas de comerte el mundo con las que yo he acabado el mio. 

Feliz 2023